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Presentación del Proyecto Makerspace

Hace unos años, un profesor de USA, de origen indio, propuso poner un ordenador en un poblado pobre de la India. No hizo nada más. No formó a nadie. No dijo nada a ninguna persona. Sencillamente lo dejó en la calle y volvió al mes. Cuando llegó, un grupo de niños estaba usándolo; habían aprendido inglés (en la zona solo se habla hindi y una lengua minoritaria de origen sánscrito); usaban Google perfectamente; y uno de los niños, se acercó al profesor y le dijo que el ratón funcionaba mal, que habían intentado arreglarlo, pero que aun así, necesitaban uno nuevo. Esa investigación le dio pie para diseñar aulas, comprendiendo la importancia del aprendizaje a través del desarrollo personal y cooperativo. Presentó en las charlas TED sus ideas y, cuando las vi, sentí envidia. Ahora bien, supe que algún día tendríamos algo mucho mejor.

Este tipo de espacios están cobrando una gran importancia en los mejores colegios de todo el mundo. El nuestro, GSD Buitrago, es un International School, tenemos que hacer de este lugar, en palabras del director del centro, el taller del artesano del siglo XXI, teniendo en cuenta que el artesano del siglo XXI no solamente modela, los verdaderos artesanos del siglo XXI investigan, estudian, piensan, solucionan problemas, transforman, hacen del mundo un lugar mejor: Mundum labor mutat. Estamos ante el inicio de la Academia de Atenas, el taller de Leonardo da Vinci, el garaje de Bill Gates, el despacho de Carmen Balcells o la casa de Gertrude Stein.

No obstante, el Makerspace no se limita solo a estas paredes, ni siquiera al vestíbulo donde expondremos, a las mesas de la calle que usaremos los días de buen tiempo o la sala de exposiciones para padres y visitantes. El Makerspace sale de sus propias paredes, sería imposible pedir a un artista que no llevara un lápiz encima, que no pintara allá donde lo necesitara, por eso, sabemos que este espacio está complementado por el resto de instalaciones del colegio: aulas de informática, talleres, laboratorios, etc. Estos sitios se nos han quedado pequeños. Los profesores necesitamos este espacio, una habitación propia, donde hacer de nuestro modelo educativo un ejemplo a seguir, también esta vez. No estáis ante una gran aula de tecnología, este es el espacio donde siempre querremos dar clase, donde querríamos haber dado clase ya, donde nos habría gustado estudiar y donde mandaríamos a nuestros hijos.

La última vez que leímos Romeo y Julieta, nos tuvimos que conformar con un trabajo guiado, breve, acotado al máximo. Desde aquí, podremos hacer canciones sobre la obra, pintarla, construir un balcón italiano renacentista con una impresora 3D, representar la obra, versionarla, grabarla, ampliarla. Todos los alumnos, aquellos que realizan mejor las labores académicas y los que tienen más dificultades podrán disfrutar de un espacio que les permita aprender. Dentro de unos meses, veremos que nuestros alumnos están adquiriendo conocimientos, aprehendiendo, y alguno de ellos nos dirá que el ratón no funciona y que lo tenemos que cambiar.

Luis Bartolomé Herrero

Coordinador Makerspace

Manuel Melero

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