0

Caperucita

SOBRE EL CUENTO DE CAPERUCITA ROJA VERSIÓN POLÍTICAMENTE CORRECTA DE JAMES FINN GARNER

Esta nueva versión del tradicional cuento de Caperucita pretende reinterpretar la historia que todos conocemos e insertarla en un mundo moderno con otros valores.

La niña del cuento original iba a casa de su abuelita enferma por encargo de su madre para llevarle unos tarros de miel y unos bollos. La madre advertía a Caperucita de que no debía entretenerse por el camino ni hablar con extraños. Caperucita incumplía estos consejos y por esa razón el lobo acababa devorándolas a ella y a su abuelita, que posteriormente eran salvadas por el leñador.

Sin embargo, en la versión políticamente correcta los personajes son diferentes. Caperucita es autónoma y no se siente culpable ni insegura; la abuelita no está enferma y es perfectamente capaz de cuidarse sola y además es objeto de respeto y veneración como referente importante de la comunidad; el lobo es un marginado, un inadaptado producto de una sociedad que no integra a todos sus miembros, pero por esta misma razón es un ser libre “del pensamiento lineal propio de Occidente”, es decir, capaz de un pensamiento divergente y no alineado. El leñador, por su parte, representa al hombre blanco, integrado, que posee un trabajo e intenta desarrollar un rol protector hacia las dos mujeres.

Por eso es lógico que la nueva versión tenga un final diferente. Ahora el leñador intenta salvar a Caperucita y a su abuela, pero ambas rechazan su ayuda, rechazan su rol protector y rechazan el orden social y los valores que este representa. Quieren forjar un mundo nuevo en el que los lobos, las niñas y las mujeres maduras resuelvan sus problemas pacíficamente y sin ayuda de los hombres.

Lo bueno de este cuento es su ambivalente sentido. No se sabe si pretende criticar la mentalidad patriarcal de los cuentos tradicionales, la obsesión por lo políticamente correcto o la ideología feminista. Su estilo irónico, los continuos eufemismos y el final tan radical pueden deberse a que en el fondo está criticando lo que se supone que explícitamente defiende: el feminismo y el pacifismo -como se ve en el rechazo del hacha del leñador-. Caperucita es repelente y activista en exceso, está como programada por consignas ideológicas y el pobre leñador es eliminado de un mundo en el que ya no tiene cabida.

La violencia de los cuentos tradicionales tenía una función socializadora para los niños, servía para advertir de los peligros y de la existencia de dobles intenciones, engaños y personas malvadas. No se puede negociar con un lobo, al menos cuando te está comiendo. El mundo sigue y seguirá teniendo seres malvados y una sociedad que no crea en los seres malvados está condenada a morir en sus garras. Otra cuestión es tener muy claro que los cuentos tradicionales tenían una ideología patriarcal que es necesario desvelar para no seguir alimentándola. Pero el cuento de James Finn Garner no puede leerse en serio porque no es serio. El humor es su estilo y su mensaje. Quizás solo plantee una pregunta y no una respuesta: ¿qué hacemos ahora?

Manuel Melero

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.