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New York

El ferry que procedía de Staten Island se acercaba surcando las aguas al extremo sur de Manhattan. La estatua de la Libertad, con su color verde, vigilaba atenta el ajetreo de los barcos. Hace unos años, el perfil de la ciudad estaba dominado por las Torres Gemelas, pero, según me han contado, las derribaron en 2001. En su lugar, la llamada “Área Cero” ha rendido homenaje a todos los que murieron y luce imponentes edificios de modernos arquitectos, como el español Calatrava.

Manhattan parece una selva de rascacielos, algunos de cristales brillantes, otros de ladrillo o estilo gótico. Cuando caminas por su cuadrícula de calles, te sientes pequeño, te preguntas cómo el ser humano ha podido llegar a construir edificios tan impresionantes. Entre ellos sigue destacando el Empire State Building, con sus ochenta y ocho pisos y las magníficas vistas de la isla desde su mirador. Por la noche me sorprende la bulliciosa Times Square, llena de luces, anuncios gigantes que transportan al futuro y grupos callejeros montando sus números.

Central Park sigue siendo el pulmón de la ciudad, por lo que merece la pena acabar el día descansando en alguno de sus agradables rincones.

Como dice la canción: New York, New York is a wonderful town.

MARTÍN PORTERO RUBIO

2º Secundaria

Manuel Melero

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